La semana pasada se rompió una luna de mis lentes y para mi mala suerte un día antes que empezara el feriado largo (de todas formas tenía esos lentes desde el 2007). Jueves y viernes la universidad estuvo cerrada. El sábado estuvo abierta, pero la clínica cerrada porque se les ocurrio fumigarla. Demonios, el sábado tenía clases de estadística y fue lo peor: no veía nada y para colmo el profesor escribe horrible. Mis lentes de repuesto no funcionaban, porque son la medida de hace 3 años. Recién el lunes pude medirme la vista. Encima detesto al oftalmólogo. Es un engreido, egocéntrico malhumorado que me llega al pi%&/ que gusta de rajar siempre del paciente anterior. Buena, la verdad es que no solo lo hizo una vez, pero de todas formas lo odio. También al dermatólogo pero eso es otra historia.
De todas formas conseguí mi medida; según ese engreido no ha variado mucho desde que me fui a medir el año pasado (bah, tú solo dame la hojita con mi medida). Pese a que tenía mi medida no tenía mis lentes T_T (eso es obvio ¿no?) y la clase del lunes fue una tortura. El profesor colocaba los códigos del LC y confrontaba nuestras respuestas pero yo no veía nada y Christopher se burlaba de mí. Mmm… Creo que el mismo miércoles fue peor, o sea tenía en una mano mi anticucho y en la otra una bolsa con dos libros que juntos hacen como 1400 páginas y para colmo empastados. Sin olvidar que eran las 10 de la noche.
Ayer pude ir a hacer que el viejito de toda la vida del Jr. Ica le colocase la luna a mi lente. No estaba segura de que camino tomar. ¿Caminar a la av. Venezuela y tomar un carro a la av. Tacna o caminar a la av. Colonial y rogar a que al microbusero se le diera la gana de llegar hasta lo último, último que se supone es a la altura de la cuadra 5 de Tacna?.
Me dio pereza ir hasta la Venezuela, además se demora en llegar.
Subí al carro y el cobrador y el chofer eran tan… tan… no quiero sonar prejuiciosa, pero en casos como éste uno debe de tomar en cuenta esos conocimientos previos. De todas formas soy medio zonza. La verdad es que eran bien llaoca y abrí mi cartera para pagarle y le mostré toditito lo que tenía dentro de ella: mis separatas, mis lentes y mi monedero. Tampoco el cobrador disimuló mucho al chequear mi cartera. Felizmente coloqué mi celular en mi bolsillo y mi MP3 no lo llevé. Por ese tipo de razones es que no me compré un Iphone: Viajo en micro!!!!!!!
Ya en Dos de Mayo tuve que caminar hasta la cuadra 3 de Tacna y a mí me gusta ir por lo seguro XD. Todo Colmena hasta el cruze con Tacna y de ahí hasta la cuadra 3.
Seguí derechito hasta que me empezé a acercarme a una zona comercial color morado: “!Ay, Dios¡ ¿Por qué los dejas?”. Mal momento para ir por la av. Tacna. Octubre, mes morado, mes del señor de Pachacamilla o sea Señor de los Milagros. Por ahí hay una iglesia que tenía varias gigantografías sobre la cuadrilla 16 que creo se refiere a la gente que cargara la pesada imagen. Recién en la noche Daniel me dijo que esa iglesia era la iglesia de Las Nazarenas que alberga la imagen del Señor de los Milagros. Fue recién con la explicación que ví la luz. Ese episodio de la tarde, más todas las veces que pasaba por Tacana… Todo fue tan claro.
Esa avenida esta llena de tiendas que venden turrones de Doña Pepa, Don José … Me acabo de dar cuenta de algo: el nombre original es Turrón de Doña Pepa. A los José se les dice Pepe y por alguna razón no podían usar el nombre de Doña Pepa así que a esa empresa no se le ocurrió mejor idea que nombrarlo Turrón de Don José. Ahora todo está claro.
Continuando. Como dije, está llena de tiendas que solo venden turrones y yo ODIO el turrón. No me importa quien lo prepare, así de simple lo ODIO. No me gusta su sabor, aunque puedo comer la masa sin miel y sin esas bolitas amarillas horribles. Todo el conjunto me parece horrible y este mes es temporada alta en el sector turronero. Más aún cuando están cerca a la iglesia donde esta el Señór.
Después de decir “!Ay, Dios¡ ¿Por qué los dejas?” y “Señor están convirtiendo tu casa en un mercado” analizé la situación. La acera estaba a la derecha llena de tiendas de turrones y a la izquierda señor@s vendiendo velitas misionera y moraditas. Más que todo estas últimas. No podía caminar porque el lugar era angosto y la gente detrás de mí me empujaba y tenía que esquivar a los que venían en sentido contrario. Las “jaladoras” (persona que busca llamar la atención del posible cliente) de las tiendas de turrones salían de sus cuevas del terror a ofrecerle a los pobres transeuntes, como yo, bocados de esas cosas horribles. Claro, si solo dijeran desea probar yo estaría tranquila, pero NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! Tienen un palito untado con turrón (aunque no sé si eso se pueda hacer) y lo clavan en la boca del pobre señor, señora, niño, niña o joven… ¿Qué es esto? ¿A dónde vamos a llegar?… La verdad es que no logran metertelo en la boca y tampoco me lo llegaron a “ofrecer” (aunque debería decir “me llegaron aa acosar”), pero tengo que ponerme en los zapatos de los demás para llegar a ser consciente de que los demás también pueden sufrir. Pero esto no termina aquí.
Pensé que me había librado de los vende turrones, pero cómo pude olvidarme que procesión religiosa es sinónimo de incienso. Otra cosa que odio. El olor me estaba matando, y el espacio para caminar era angosto. En otras palabras no podía respirar. No solo ean l@s turroner@s, sino también los vende estampitas. Encima los turroneros se multiplicaron, ya no estaban solo en las tiendas, sino también en pequeñas carpas. Estuve al punto de la desesperación, quería huir y no me dejaban. Luego de 5 minutos pude salir mientras escuchaba una grabación de “Alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor” que salía de un puesto de velitas moradas.
Finalmente llegué donde el señor que arregla mis lentes. Me dijo que la luna que aún quedaba en pie tenía la medida que me dio el oftalmólogo y que solo habría que poner la luna para el ojo derecho. Como lo podía poner en ese instante me ofreció un Ojo (es un diario, pero bastante irónico ¿no?). Lo arregló rápidisimo y me fui dudando nuevamente: ¿Tacna a Venezuela o caminar hasta Dos de Mayo? No me gusta el incienso, así que llegué a Tacna y me subí al primer carro que me llevase a la Venezuela. La 87B (creo que era esa)
Tampoco me gusta el Panetón, pero de eso hablaré en diciembre.